Algunas biografías de personajes públicos pueden parecer y aparecer como incoloras, inodoras y, si apuramos el símil, insípidas. ¿Esto es así porque el personaje es particularmente plano en sus trayectorias privada y pública. ¿No será un trabajo, milimétricamente trazado, para que lo parezca?.
el mejor vendedor de sí mismo
Estamos ante un personaje público con una trayectoria que podríamos clasificar como inmaculada, sin mancha, perfecta para ocupar cargos de gestor con responsabilidad en cualquier ámbito, sea nacional o global.
Una biografía sucinta nos remite a sus estudios de economía, a su paso por las empresas familiares y su carrera política desde AP, diputado por ¿Cádiz?, y del PP por Madrid, portavoz y vicesecretario del PP, así como ministro de Economía con los gobiernos de Aznar, del que llegó a ser vicepresidente segundo y primero posteriormente. A partir de ahí pasa a la esfera de lo global como director-gerente de FMI para, tras un período transitorio, ocupar la presidencia de Caja Madrid y actual Bankia.
Todo un recorrido de lo privado-público-privado, largo (1979-2011), que desprende cuanto menos una perfecta gestión, desarrollada bajo los parámetros más objetivos que se puedan solicitar y con unos resultados que nadie ha discutido en ningún momento. Es lo que se podría llamar como pasar el rato, pasar el tiempo con algún entretenimiento o trabajar “inútilmente”.
Sería prolijo abundar en la trayectoria, por otro lado detallada en diferentes medios de comunicación (solo hace falta tirar de hemeroteca), y actuaciones de nuestro personaje en cada una de sus etapas:
1. El empresario privado de lo privado (empresas familiares con problemas)
2. El funcionario público español (ministro con suerte)
3. El funcionario público internacional (¡cómo llega y como sale del FMI!).
4. El empresario privado de lo público (¡cómo llega! y… ¿cómo saldrá?)
Lo que interesa subrayar en este momento de especial relevancia en la cosa económica, como parece que le gusta decir, es el arte del cinismo que despliega allí donde se ubique. Con el desparpajo con el que anuncia la creación de un “banco malo” no tiene parangón, roza la perfección de actor consumado en estas lides de gestor-neoliberal-me echen lo que me echen.
Como en cada uno de los puestos anteriores a su actual presidencia en Bankia, el maravilloso arte desplegado de la desaparición “just in time”, con todos los deberes perfectamente realizados, es marca de fábrica de unos pocos elegidos, no perderíamos la apuesta de que abandonará el barco justo antes del hundimiento por causas ajenas al capitán (en una investigación posterior, ardua y muy costosa para la naviera, se llega a demostrar que fue una negligencia del primer oficial). ¿Apostamos?.
Pepe Romero.

Cierto, todo un maestro en esto de sobrevivr. Pero a gran altura. ¿Delinquió?.
ResponderEliminarNo es fácil vender, y menos, humo.